lunes, 8 de noviembre de 2010

Sin noticias de Sin noticias de Gurb

Este título tan reiterativo viene a cuento porque este libro de Eduardo Mendoza ha estado desaparecido durante todo el pasado curso escolar, tal y como le ocurre a uno de los extraterrestres de los que habla el libro. Y no, no ha tomado la identidad de El viejo que leía novelas de amor o tal vez, de A lagoa das nenas mudas, sino que un alumno de 2º Bach tenía que devolverlo in extremis en junio y al fin nos lo trajo...en octubre.

Bajo la forma de un diario, cuenta la historia de un extraterrestre desesperado por encontrar a su compañero de nave en la Barcelona previa a los Juegos Olímpicos. Tratando de pasar desapercibido en la Tierra, el protagonista juega a la suplantación de identidades adoptando apariencias tan dispares y anacrónicas como la del torero Frascuelo o el Duque de Lerma y no es de estrañar que desentone más que un elefante en una cacharrería.
Se trata de una novela para pasar un buen rato disfrutando de un humor absurdo y surrealista, similar al de El laberinto de las aceitunas o El misterio de la cripta embrujada del mismo autor.
A principios del curso pasado, nos fue solicitada por el profesor de Filosofía y es que existen algunos estudios críticos sobre la novela como el que enlazamos aquí, de un profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Pero si no queremos buscarle tres pies al gato, podemos simplemente reirnos con descripciones como esta:
"Como la calle dispone de una pendiente pronunciada, el paseo en bicicleta se subdivide en dos partes bien distintas entre sí, a saber: a) bajar, b)subir. La primera parte(bajar) es una gozada; la segunda(subir), una tortura. Por suerte, la bicicleta lleva adosados a ambos lados del manillar sendos frenos. Los frenos, al ser accionados, impiden que la bicicleta adquiera una velocidad creciente o acelerada en la bajada. En la subida, los frenos impiden que la bicicleta vaya hacia atrás."

jueves, 4 de noviembre de 2010

Libros al sol

Desde hace tiempo, es habitual encontrar gente leyendo en la playa mientras toma el sol. Lo que ya no es tan habitual es que esta iniciativa parta de un ayuntamiento, como ocurre con la campaña Bibliomar en Valencia, en funcionamiento desde el 2006 .
Durante los meses de verano, estas pequeñas bibliotecas, ofrecen a los bañistas un refugio donde leer o realizar talleres de temática variada.
El punto de lectura que reproducimos lo hemos encontrado en la playa de la Malvarrosa pero no es el único. Otras dos playas de la capital comparten este proyecto.

lunes, 25 de octubre de 2010

Al alcance de la mano

¿Qué harías si todo lo que escribieses sobre un pedazo de papel se hiciera realidad?. Eso es lo que le sucede a la protagonista de Poderosa, la novela del escritor brasileño Sérgio Klein.
El día en que el profesor de Historia del instituto encarga a Joana y a sus compañeras un trabajo sobre la heroína Juana de Arco, se abre la caja de los truenos. Molesta por el trabajo de "copia y pega" de una de sus compañeras de equipo, Joana inventa una biografía "alternativa" que, en un principio, le va a hacer merecedora de un cero. Ese mismo día, las noticias cuentan algo sorprendente que hará que su profesor y el resto del instituto cambien de opinión.
Y si la historia puede transformarse, ¿por qué no la crisis matrimonial de sus padres, la rivalidad con una compañera de clase, la enfermedad de su abuela...?. Joana tiene un plan y se siente poderosa.

miércoles, 13 de octubre de 2010


Parece que por fín, en el plazo de unas pocas horas, se va a poner fin al suplicio que llevan padeciendo los 33 mineros chilenos y sus familias desde comienzos de agosto. En Canto General del poeta Pablo Neruda encontramos unos versos dedicados a un minero boliviano que hoy colgamos para celebrar los próximos reencuentros.


IX. José Cruz Achachalla.

Sí, Señor, José Cruz Achachalla,
de la Sierra de Granito, al sur de Oruro.
Pues allí debe vivir aún
mi madre Rosalía:
a unos señores trabaja,
lavándoles, pues, la ropa.
Hambre pasábamos, capitán,
y con una varilla golpeaban
a mi madre todos los días.
Por eso me hice minero.
Me escapé por las grandes sierras,
una hojita de coca, señor,
unas ramas sobre la cabeza
y andar, andar, andar. Los buitres
me perseguían desde el cielo,
y pensaba:son mejores
que los señores blancos de Oruro,
y así anduve hasta el territorio
de las minas.

Hace ya
cuarenta años,era yo entonces
un niño hambriento. Los mineros
me recogieron. Fui aprendiz
y en las oscuras galerías,
uña por uña contra la tierra
recogí el estaño escondido.

No sé adónde ni para qué
salen los lingotes plateados:
vivímos mal, las casas rotas,
y el hambre, otra vez, señor,
y cuando
nos reunímos, capitán,
para un peso más de salario,
el viento rojo, el palo, el fuego,
la policía nos golpeaba,
y aquí estoy, pues, capitán,
despedido de los trabajos,
dígame dónde me voy,
nadie me conoce en Oruro,
estoy viejo como las piedras,
ya no puedo cruzar los montes,
qué voy a hacer por los caminos,
aquí mismo me quedo ahora,
que me entierren en el estaño,
sólo es estaño me conoce.
José Cruz Achachalla, sí,
no sigas moviendo los pies,
hasta aquí llegaste, hasta aquí,
Achachalla, hasta aquí llegaste.