

En esas cajas tan llamativas, los distintos grupos han ido guardando el título que eligieron en la biblioteca para dedicarse a la lectura silenciosa durante 15 minutos al día, según el horario que tienen en su aula. Acompaña a cada libro un pequeño cuadernillo de devoralibros donde van anotando lo que leen, de qué trata, la fecha de comienzo y final de la lectura y su valoración personal.
Hemos de confesar que aunque muchas veces habíamos oído a otros compañeros de bibliotecas que esta iniciativa funcionaba bien, teníamos nuestras dudas. Aunque es un poco pronto para valorar la actividad, de momento la mayoría de los profesores están contentos y parece que a l@s alumn@s también les está gustando la propuesta. A ver qué pasa de aquí a final de curso....

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